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María permanecía de pie junto al quicio de la puerta, asemejaba a suerte de princesa bailarina esperando su Romeo, orgullosa y a la vez melancólica, altiva y al mismo tiempo afligida, sostenía el tirador de la hoja de roble macizo con una mano, mientras
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… dícese de aquel cuyos lados son todos desiguales, curioso, juntos, pero no iguales, condenados a entenderse para no romper su estado, pero tan distintos que apenas gastan sueños idénticos.
Recuerdo un triángulo isósceles que conoc&
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María no conocía a la nueva amiga de su hermana, era de su misma estatura y vestía muy elegante para aquellos barrios obreros, era muy blanca, rubia, de ojos indefinidos, ese tipo de niñas que no encajaría en un entorno como aquel, y sin embargo p
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Ir despacio, quería diluir en alcohol su vida presente, su hoy difunto, su peor estreno de puesta de negro -sentido, interno, propio -, quería olvidar despacio, ahogar el día en un recuerdo pasado.
Velar la noche en su compañía aun le confe
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Según todos los vecinos, se le parecía un poco, cierto es, pero la tranquila aldea se les había convertido casi en un recinto de ferias que no agradaba a nadie. Al principio de aquella historia los más escépticos se frotaban las manos, a sabiendas
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Acá donde vivo existe una escalera de piedra que a mi me parece muy linda, antigua, clásica, descuidada, semi abandonada, la miro desde abajo, mis ojos trepan peldaño tras peldaño, ascendiéndola, sólo mis ojos, yo no puedo, no me atrevo, in
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En el sosiego de la trastienda la traición revoloteaba juvenilmente sobre un futuro incierto, ilusiones pequeñas anidaban en almas egoístas e inconformistas, amor y odio, conjuras de mujeres, ojos ciegos de un Rey que no ve, que manda y ordena y ellas acatan y le hacen gozar en ... (... continúa)
Me levantaba tan alegre y tan despierto al fuerte olor del aceite de oliva con que se hacía el pan frito por las mañanas con el que desayuna mi abuelo, que se me olvidaba vestirme, salía de la oscuridad de la habitación en ropa interior y descalzo, mirando si el abuelo es... (... continúa)
Cuando la lujuria se viste con piel de cordero, se multiplica por infinito el éxito. 
Se le podría definir como un hombre sensatamente feliz, uno de esos tantos que pululan por las calles de la ciudad a cualquier hora del día, sin ambiciones estrambóticas, sin deseos imposibles, sin sueños de eternidad, - un hombre vulgar -, con su trabaj
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